Jesús en su propia tierra: El desafío de reconocer lo sagrado en lo cotidiano
El Evangelio de hoy nos sitúa en un momento de tensión humana y espiritual: el regreso de Jesús a su patria. A menudo, la familiaridad se convierte en una barrera para la fe. Los vecinos de Jesús, atrapados en lo que creen saber de él —su oficio de carpintero, su familia sencilla—, cierran su corazón a la novedad de Dios. Este texto nos invita a reflexionar sobre cuántas veces perdemos de vista la presencia de Dios en las personas y situaciones más comunes de nuestra vida por puro prejuicio o costumbre. ¿Estamos dispuestos a dejarnos sorprender por el Señor en lo ordinario?
La fuerza de la fe que restaura y levanta
En el Evangelio de hoy, somos testigos de dos encuentros profundos con la Misericordia divina. Una mujer que, tras años de sufrimiento y aislamiento, encuentra la sanación al tocar con fe el manto de Jesús, y un padre desesperado que ve cómo la vida de su hija es restaurada. Estas historias nos invitan a reflexionar sobre cómo nuestra confianza absoluta en el Señor puede transformar nuestras heridas en fuentes de vida nueva y esperanza.
La Semilla que Crece en Silencio: La Confianza en el Tiempo de Dios
En el ajetreo de nuestra vida moderna, donde buscamos resultados inmediatos y soluciones mágicas, el Evangelio de hoy nos invita a redescubrir la paciencia del sembrador. A través de la parábola de la semilla que crece por sí sola, Jesús nos recuerda que el Reino de Dios tiene sus propios ritmos, a menudo invisibles a nuestros ojos pero imparables en su fecundidad. No se trata de nuestra eficiencia, sino de la fuerza vital de la Gracia que actúa en el corazón de cada persona y en medio de nuestra historia cotidiana. ¿Estamos dispuestos a soltar el control y confiar en que Dios sigue actuando en el silencio de lo ordinario?
Estos son mi madre y mis hermanos: Una invitación a la intimidad divina
En el Evangelio de hoy, martes 27 de enero de 2026, Jesús redefine el concepto de familia. Lejos de rechazar sus lazos de sangre, el Señor abre las puertas de su hogar íntimo a toda la humanidad. Nos plantea una verdad revolucionaria y esperanzadora: la cercanía con Dios no depende de apellidos, herencias o estatus, sino de la escucha y la acción.
La liturgia nos presenta también la alegría desbordante de David danzando ante el Arca, prefigurando ese gozo de estar en presencia del Señor. Hoy descubriremos cómo, en medio de nuestra rutina moderna —entre notificaciones, prisas y responsabilidades—, tenemos la oportunidad real de ser contados entre los íntimos de Jesús. Hacer la voluntad de Dios no es una carga, sino el pasaporte para sentarnos en el «corro» de los amigos de Cristo. Acompáñanos en esta reflexión para redescubrir tu pertenencia a la gran familia del Reino.
David perdona la vida a Saúl
Hoy la liturgia nos presenta un contraste fascinante entre la misericordia humana y la elección divina. En la primera lectura, vemos la nobleza de David perdonando la vida al rey Saúl, demostrando que la venganza no es el camino del ungido. En el Evangelio, Jesús sube a la montaña para instituir a los Doce, llamándolos primero para «estar con él» y luego para la misión. Una invitación a recordar que, antes que el hacer, está el ser y la intimidad con el Maestro.
La autoridad que libera: Un lunes para renovar nuestra escucha
Al comenzar la primera semana del Tiempo Ordinario, la liturgia nos sumerge en el misterio de la autoridad de Jesús. No es una autoridad que oprime, sino que restaura y libera. A través del llamado de Samuel y el inicio del ministerio de Jesús en Cafarnaúm, descubrimos que Dios nos busca para entablar un diálogo de amor. ¿Estamos listos para responder «Habla, Señor, que tu siervo escucha»? Un análisis sobre el poder de la Palabra que transforma nuestra realidad cotidiana.